martes, 11 de agosto de 2026

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LA RESOLUCIÓN DE UNA IMAGEN

Eugenia Luchetta  Publicado el 25/6/2021

LA RESOLUCIÓN DE UNA IMAGEN

La imagen está lista para ser imprimida; en la pantalla parece nítida y definida; pero, una vez impresa en el material escogido, obtenemos un producto pixelado y de baja calidad que estropea nuestro proyecto. ¿Qué ha pasado? En estos casos, comprender el significado del término resolución y sus conlleva en lo relativo a la impresión es esencial para evitar gastar dinero en resultados deficientes.

¿Qué se entiende exactamente por resolución de una imagen?

Por resolución se entiende el número de píxeles que contiene una imagen. Generalmente se indica en ppi (pixels per inch, o píxeles por pulgada —ppp—), unidad que indica el número de píxeles que contiene una pulgada (1 pulgada = 25,4 mm). Cuanto mayor sea el número de píxeles por pulgada, más información contendrá y, por tanto, más detallada y nítida se verá la imagen. Cuando hay pocos píxeles por pulgada, la imagen se muestra como una cuadrícula en la que los píxeles son visibles.

La misma imagen en versión de 300 ppi con sus correspondientes secciones ampliadas 

No obstante, fuera de contexto, los ppi de una imagen no significan mucho: es necesario relacionar este valor con otros parámetros para tener una comprensión completa y para poder imprimir con un buen grado de seguridad.

La misma imagen en versión de 72 ppi, con sus correspondientes secciones ampliadas.

Parámetros a tener en cuenta

Anchura y longitud de la imagen

El número de ppi siempre está relacionado con los parámetros de anchura y longitud de la imagen de referencia, que se expresan en píxeles (término obtenido de la contracción de «picture elements»). A menos que se someta la imagen a un remuestreo (operación de la que hablaremos más adelante), la proporción entre las dimensiones de la imagen y su resolución será constante. Por ejemplo, una imagen de 2000 x 1000 px a 72 ppi es equivalente en cantidad de información y calidad a su versión de 480 x 240 px a 300 ppi.

Hay que tener en cuenta que el píxel es una unidad de medida digital, no física, es decir, no corresponde a una dimensión expresada en mm, o cm, sino que es una unidad mínima que depende del tipo de pantalla que se utilice.

Tamaño del archivo

La resolución y las dimensiones en píxeles de una imagen determinan la dimensión del archivo, expresada en kilobytes (KB), megabytes (MB) o gigabytes (GB), que indica el espacio que la imagen ocupará en el disco. Cuanto mayor sea el número de píxeles de una imagen, más detallada y nítida se verá al imprimirla en una determinada dimensión. Al mismo tiempo, aumentando el número de píxeles, también aumentarán las dimensiones del archivo y, por ende, el espacio que ocupará en el disco y requerirá más tiempo de elaboración e impresión.

Resolución de la pantalla

La propia pantalla en la que vemos las imágenes también tiene una determinada resolución, que se expresa en píxeles. Generalmente, cuanto mayor sea la pantalla, mayor será la resolución. Al igual que sucede con las imágenes, las pantallas tienen un número limitado de píxeles por pulgada (ppi), habitualmente 72, pero que puede ser mucho más alto en pantallas de última generación. 

Si la resolución de una imagen (pongamos por caso 1024 x 768) es exactamente la misma que la de la pantalla, la imagen se visualizará al 100 %. Si también los ppi fuesen exactamente los mismos, la imagen se verá nítida; pero, al ampliarla con el zoom, empezará a perder detalles.

Para preparar las imágenes pensadas para visualizarlas en pantalla, hay que tener en cuenta las dimensiones finales de la imagen y los ppi de las pantallas en las que se visualizarán. Con frecuencia, para preparar las imágenes para páginas web, resulta muy útil utilizar un formato de comprensión (como jpg) para evitar que la imagen ocupe demasiado espacio (y que, por tanto, tarde mucho en cargarse), pero conservando las dimensiones en píxeles de la imagen y manteniendo un buen control de la calidad.

Resolución de la impresora

Para indicar la resolución de una impresora no se utilizan los ppi (el píxel como unidad solo tiene sentido en pantalla), sino los dpi (dots per inch, o puntos de tinta por pulgada).

En líneas generales, cuanto mayor sea este valor, mayor será el grado de detalle de las impresiones que produzca.

ppi frente a dpi

Por todo esto, los ppi y dpi —la resolución en pantalla y la resolución de la impresora— son dos valores distintos pero en cualquier caso relacionados entre sí. El estándar para una impresión de calidad es 300 ppi. Con una impresora de chorro de tinta se pueden obtener buenos resultados incluso a 220 dpi, pero mejor no bajar nunca de los 150 ppi, ya que por debajo de este valor los píxeles saltarán a la vista y lo que en pantalla parecía una imagen nítida en papel se verá como una imagen borrosa —si no incluso pixelada—.

En función del tipo de material en el que se vaya a imprimir, también variará la resolución necesaria para obtener una imagen nítida. Sobre un papel estucado brillante, las imperfecciones serán mucho más evidentes que sobre un lienzo, por ejemplo. Por tanto, el primer tipo de papel será mucho más intransigente con la resolución que el segundo.

Formatos para la compresión de imágenes (bmp, tiff, jpg)

La compresión entra en juego para mantener una buena calidad de la imagen pero evitando que esta ocupe demasiado espacio. Existen formatos, como tiff y bmp, que no emplean la compresión y que conservan todos los píxeles que tenía una determinada imagen. Estos formatos son ideales si la prioridad es la calidad de la imagen, aunque ello suponga que ocupe más espacio. Si, por el contrario, queremos reducir la dimensión del archivo, podemos optar por utilizar un formato de compresión como jpg, que permite determinar además cuánto se desea comprimirla. El método de compresión jpg analiza la imagen por bloques de píxeles y, dentro de cada bloque, reduce el número de píxeles. En función del objeto y de la cantidad de detalles y colores contenidos en una imagen, la compresión será más o menos eficaz.

La compresión como jpg conserva las dimensiones físicas de una imagen y reduce el espacio que esta ocupa en el disco, pero debe hacerse con cuidado, teniendo en cuenta el uso final que se pretenda dar a la imagen, ya que sacrificará la calidad y nitidez de la imagen.

La misma imagen, con igual resolución (150 dpi) y dimensiones (259 x 295 px), pero distintos factores de compresión como jpg. A pesar de que el número de píxeles es igual, en la imagen de la derecha se ve claramente la cuadrícula usada para la compresión.

Qué hacer para mejorar la resolución de una imagen

 ¿Qué podemos hacer cuando la resolución de la imagen que queremos imprimir es demasiado baja para la dimensión prestablecida? La respuesta corta es que, por desgracia, no hay nada que hacer. No hay nada que parezca más chapucero y obra de un aficionado que una imagen impresa a baja resolución y pixelada.  Seguramente, lo mejor será hacerla más pequeña hasta que alcance una resolución adecuada para poder imprimirla.

No obstante, si de todas formas necesitamos usar la imagen en una dimensión específica a pesar de su baja resolución, hay algunas pequeñas operaciones que nos pueden ayudar a obtener un resultado mejor. No son trucos que vayan a resolver el problema, sino maneras de minimizar los daños.

1.Remuestreo de la imagen.

El remuestreo puede llevarse a cabo con Photoshop y consiste en modificar la cantidad de píxeles contenidos en una imagen. Puede utilizarse para reducir la resolución de una imagen, con el fin de que ocupe menos espacio en el disco; pero también, para aumentar la resolución. Aparentemente, es una estratagema perfecta para sortear los problemas debidos a la resolución; pero, en realidad, esta operación no genera nuevos detalles en la imagen ni le añade nitidez. Lo que hace el programa es generar nuevos píxeles a partir de los ya existentes, «adivinando» qué color deberán adoptar.

Esta operación puede ser útil para evitar que la cuadrícula de píxeles sea muy evidente, pero la imagen seguirá estando pixelada. Puede ser útil añadir un poco de ruido en la fase de postproducción; pero, en general, es mejor no abusar de este procedimiento y hacer pruebas para ver si realmente aporta alguna mejora.

La misma imagen, en versión de 216 x 147 px y 72 ppi (arriba), y 1500 x 1021 px y 300 ppi, tras haberla remuestreado (abajo), con sus correspondientes secciones ampliadas. Tal como puede verse en la sección ampliada, la imagen remuestreada no presenta un mayor grado de detalle, sino solo un mayor número de píxeles.

2.La trama de medios tonos.

Otra opción es mantener el objeto de la imagen, pero aplicarle un tratamiento especial para evitar el aspecto pixelado o «cuadriculado». La trama de medios tonos es un tratamiento que puede llevarse a cabo con Photoshop y que consiste en dividir el original en pequeñas zonas de impresión, de un único color. Evidentemente, no es una opción válida para todo tipo de imágenes y fotos, pero puede ser muy útil para imágenes en blanco y negro.

 La misma imagen habiéndole aplicado una trama de medios tonos (abajo).

 3.Imprimir y escanear la imagen.

Un último intento que vale la pena probar es imprimir la imagen en una dimensión con buena resolución y, después, hacer una escaneo a alta resolución de la impresión, para utilizarla en una dimensión mayor.

Aumentando la imagen escaneada se verán los puntos de tinta y, aunque esto no sea ideal, en muchos casos será mejor que la cuadrícula de píxeles.

Por desgracia, cuando la resolución de una imagen es demasiado baja, no hay demasiados trucos que se puedan utilizar. Lo importante es comprender cómo funciona la resolución y cómo influye en las imágenes impresas. En muchos casos, podrá ser evidente que cambiar de imagen y escoger otra en una dimensión y resolución adecuadas es un paso clave para una impresión profesional y eficaz.

jueves, 30 de julio de 2026

historia de la fotografia

 La historia de la fotografía es muy larga. Mucho. Tanto que se remonta a la antigua Grecia, cuando pensadores griegos como Aristóteles y Euclides ya hablaban del principio de la cámara oscura. Pero oficialmente se considera su comienzo el 19 de agosto de 1.839, cuando el gobierno francés liberó la patente del daguerrotipo.

Es decir, 182 años de historia “oficial” en la que han pasado muchas cosas, algunas más importantes que otras. Vamos a repasarla a través de diez hechos que, a nuestro juicio, supusieron un punto de inflexión y marcaron el camino a seguir.

La primera fotografía de la historia

Lógicamente el primero tenía que ser el momento en que se tomó la primera fotografía de la historia. Al menos la que se conserva como tal. Data de 1.826 y en realidad era una “heliografía” porque así es como denominó el francés Joseph Nicéphore Niépce el proceso a través del cual logró que la imagen creada por una cámara oscura quedara fijada en una placa de peltre a la que aplicó betún de judea.

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Niépce fue el primero en conseguir algo que se llevaba intentando desde hacía siglos, y por ello se le considera el padre de la fotografía. La imagen se denomina “Vista desde la ventana en Le Gras” porque mostraba la vista desde su casa y para poder fijar la imagen necesitó nada menos que ocho horas de exposición.

La primera cámara

Tras conocer lo que había logrado Niépce, y trabajar mano a mano con él, el pintor y escenógrafo también francés Louis Daguerre desarrolló la que se considera primera cámara fotográfica de la historia, el daguerrotipo. La idea era encontrar un nuevo proceso que permitiera acortar la larga exposición necesaria para lograr una heliografía (unas dos horas en los últimos prototipos) y dejarla en apenas minutos.

Historia-fotografia-02-Daguerreotype_camera_1839

Esto lo consiguió usando distintos materiales y recurriendo a un proceso químico que permitía lograr imágenes con mucha mayor definición. Gracias a ello realizó en 1.838 la imagen “Boulevard du Temple de París”, primera fotografía en la que aparece una persona y cuyo tiempo de exposición fue de sólo 15 minutos.

Historia-fotografia-03-Boulevard_du_Temple_by_Daguerre

Daguerre presentó su invento en la Academia de las Ciencias en París con lo que logró popularizar su cámara y comercializar medio millón de aquellos daguerrotipos. Finalmente,  como decíamos al principio, en agosto de 1.839 el gobierno francés compró la patente y la puso a disposición del público en general, lo que permitió que se extendiera por el resto de Europa y los Estados Unidos.

Historia-fotografia-03-Boulevard_du_Temple_by_Daguerre

Se inventa el proceso negativo-positivo

Tanto la heliografía como el daguerrotipo -y los muchos procesos similares que se desarrollaron a partir de la difusión de la patente del segundo- se basaban en obtener una única copia positiva de la fotografía. Pero un inventor británico llamado William Fox Talbot patentó en 1.841 un nuevo sistema denominado calotipo.

Historia-fotografia-04-illiam_Henry_Fox_Talbot,_by_John_Moffat,_1864

Tras haber logrado imágenes negativas realizadas por contacto directo de hojas, flores o telas con una superficie sensible (lo que llamó “dibujos fotogénicos” y con los que realizó el que se considera primer photobook de la historia), finalmente consiguió un nuevo procedimiento.

Éste permitía obtener una imagen negativa en un papel sensible previamente tratado con nitrato de plata y ácido gálico que posteriormente era revelado y fijado. Más tarde el negativo se procesaba para obtener múltiples copias positivas. Es decir, tal y como se estandarizó a partir de entonces.

Kodak lanza la primera cámara para todos

Sin duda Kodak es uno de los nombres que más asociamos a la historia de la fotografía. Y con razón. La empresa de George Eastman lanzó en 1.888 una cámara que contenía un rollo de película, sistema que sustituiría definitivamente a las placas de cristal que hasta entonces usaban la mayoría de cámaras. Gracias a esta invención se consiguió que la fotografía llegara a un público masivo.

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De hecho, Kodak se hizo famosa por comercializar aquella cámara, que contenía un rollo de 100 exposiciones, con el famoso eslogan “Usted sólo tiene que apretar el botón y nosotros hacemos el resto”.

Aquello fue una revolución al poner en manos de cualquiera la posibilidad de hacer fotografías sin necesidad de tener conocimientos sobre los largos y complicados procesos que se requerían hasta entonces.

Nace el fotoperiodismo

Durante mucho tiempo la fotografía fue considerada una curiosidad científica con fines experimentales, pero poco a poco se fue revelando su faceta artística así como su poder documental.

Ya en 1.855 el fotógrafo británico Roger Fenton documentó la guerra de Crimea con su cámara. Algo por lo que es considerado por mucho como el primer fotógrafo de guerra. Pero lo cierto es quela técnica era aún tan rudimentaria que no pudo retratar la contienda como tal.

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No fue hasta más tarde, 1.881, cuando el alemán Reinhold Thiele fue enviado por el diario londinense The Graphic para documentar la segunda guerra de los bóeres en Sudáfrica y regresó con unas imágenes tan crudas que incluso tuvieron que descartarlas.

Leica y el formato de 35 mm

Si Kodak fue el artífice del rollo de película, el mérito de que el formato de 35 mm se popularizara masivamente fue, ya en el Siglo XX, del alemán Oskar Barnack. Trabajando para la empresa Leitz, que se dedicaba a desarrollar y fabricar dispositivos ópticos, este ingeniero se empeñó en crear una cámara que fuera pequeña y manejable, con la que se pudieran hacer varias tomas de una sola vez y fuera rápida.

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En 1913 creó el primer prototipo, la UR-Leica, que utilizaba película en rollo de 35 milímetros, un estándar que había sido desarrollado en 1889 a medias por Kodak y Thomas Alva Edison.

Y ya en 1925 presentaron la Leica I, que obtuvo una gran acogida y supuso el punto de partida una revolución para la fotografía. Sobre todo para los fotoreporteros que tuvieron en su mano una nueva herramienta, pequeña, rápida y capaz, para capturar imágenes en cualquier lugar.

Llega la fotografía instantánea

Ahora con la tecnología digital estamos acostumbrados a la inmediatez. Pero durante muchos años desde que hacíamos una foto hasta que podíamos ver el resultado podía pasar mucho tiempo.

Por eso, un buen día la hija de Edwin Land, un científico e inventor norteamericano que desarrolló el primer filtro polarizador y fundó una empresa denominada Polaroid, le preguntó a su padre: Papá ¿por qué no puedo ver ya la foto que me has hecho?

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Edwind se puso manos a la obra y en sólo cuatro años ya tenía un prototipo que, en  1948 derivó en la primera cámara instantánea del mercado, la Polaroid Land 95ª. Una cámara que permitía obtener una copia positiva de la imagen en solo un minuto. Este invento fue el buque insignia de Polaroid hasta que comenzó la era digital, pero en los últimos años ha vuelto a cobrar una gran popularidad. Es verdad que ahora ya más de la mano de las Instax de Fujifilm que de la renacía Polaroid.

Nace Magnum Photos, la primera agencia de fotógrafos

¿Qué sería de la fotografía sin los grandes fotógrafos y fotógrafas? Pues sí en algún momento ha habido un lugar donde se concentraran la mayor cantidad de grandes nombres de este arte fue a finales de los años 40 del siglo pasado, cuando Henri Cartier-Bresson y otros colegas -entre ellos Robert Capa- deciden unir sus fuerzas para defender los derechos de los fotógrafos.

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Henri Cartier-Bresson, 1972 © Martine Franck / Magnum Photos

Con esta idea, en 1.947 fundaron la Agencia Magnum, la asociación fotográfica más influyente de la historia. Por ella pasaron muchos de los fotógrafos más importantes de la historia y en cuyo catálogo están muchas de las imágenes más famosas de la historia de la fotografía documental.

Llega la fotografía digital

Si algunos de los hechos o inventos que hemos contado cambiaron la industria, seguramente la mayor revolución se gestó en los años 70, cuando un ingeniero de Kodak llamado Steven Sasson creó la primera cámara fotográfica digital. O, mejor dicho, el primer prototipo de una cámara electrónica, primer paso hacia las futuras cámaras digitales.

En concreto fue en 1.975 cuando, por primera vez, un dispositivo electrónico podía capturar imágenes fijas a través de un CDD.

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Eso sí, aquella “cámara” pesaba más de tres kilos, sólo hacía fotos en blanco y negro con una resolución “estratosférica” de 0,01 megapíxeles que se almacenaban en una cinta magnética y se visualizaban en un pequeño televisor.

No fue hasta los años 90 cuando se empezaron a comercializar las primeras cámaras digitales, pero aquello fue el comienzo de una revolución que ha llegado hasta nuestros días.

Llegan los teléfonos inteligentes

El último gran cambio en la historia de la fotografía llegó de la mano de los teléfonos móviles dotados de cámara de fotos. Los primeros terminales datan de la 70, pero hasta 1.997 no se lanzó uno que tenía cámara incorporada; aunque sin duda la mayor revolución llegó en 2.007 con el lanzamiento del iPhone, que inició la masiva popularización de la fotografía que vivimos hoy día gracias a los smartphones.

Historia-fotografia-11-iPhone_1-at_Macworld_(rear_view)El primer iPhone contaba con una cámara de apenas dos megapíxeles, pero estrenaba la interfaz táctil que revolucionó el sector de la telefonía y fue el inicio de lo que hoy conocemos: dispositivos que se pueden llevar a todas partes en el bolsillo, fáciles de utilizar y con cámaras cuya calidad fue mejorando paulatinamente hasta hacer prácticamente desaparecer las cámaras compactas.

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  LA RESOLUCIÓN DE UNA IMAGEN Eugenia Luchetta    Publicado el 25/6/2021 Table of Contents ¿Qué se entiende exactamente por resolución de un...